miércoles, 17 de agosto de 2016

Eduardo Carranza

SOLEDAD

Ay tigre, tigre mío
fiera insomne que muerde mis entrañas,
ay amor mío:
ojos de fiebre y vino
sorbiéndome, quemándome la sangre:
Déjame en paz ¡en paz!
¡Soledad, tigre mío!