martes, 30 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva. III

Horas en la selva.

Parte III

Es la tarde: vestida está de gala;
en su manto de púrpura se embosa,
y por el éter prístino resbala
como una reina en su triunfal carroza.

Maga de los colores, a su paso
tornasola y argenta la llanura;
abre pozos de sangre en el ocaso
y alza incendios de oro en la espesura.

Y en tanto que del lívido horizonte
llega el eco letal de una campana
que enuncia la oración, hay en el monte

un estremecimiento, es que desgrana
sus notas un cantar: es el sinsonte
que está diciendo al sol ¡hasta mañana!