sábado, 27 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva.

Horas en la selva

I

Con su clámide eterna de verdura
surge en la nebulosa lontananza
henchida de silencio la llanura
como una melancólica esperanza.

Triunfa el sol en el cielo. Hay un derroche
de júbilo en la gran naturaleza.
Dejó a su paso la enjoyada noche
un temblor diamantino en la maleza.

Canta un turpial. La selva entumecida
incienza y se reanima hacia el inerte
tronco entre su corteza carcomida.

¡Ay, quién pudiera contrariar su suerte!
¡Ser flor y perfumar toda la vida;
ser pájaro y trinar hasta la muerte!




miércoles, 24 de agosto de 2016

Julio en Usiacurí

En Usiacurí

Un inmenso arenal:dunas desiertas
álzanse allí, sinuosas a millares;
lo árboles sin nidos, sin cantares
con las hojas raquíticas y yertas.

Sólo las golondrinas sus alertas
dan al marcharse a sus antiguos lares,
lejos del sitio aquél, donde los mares
dejaron al azar sus conchas muertas.

Las brisas al pasar, su soplo débil
dan a una flor pequeña y delicada
que al suelo inclina su corola débil

y que suelo llamar " la flor de muerto" 
que se parece a ti, niña dorada,
flor de mi triste corazón desierto!

martes, 23 de agosto de 2016

Julio Florez

Estrellas

Alzo los ojos y asombrado miro
estrellas de los orbes fulgurantes,
cataratas eternas de zafiro,
gigantescos simunes de diamantes.

¿Cómo elevar hasta vuestro retiro
en estos melancólicos instantes
mis palabras de amor y mi suspiro
si estáis de mi tan lejos,tan distantes?

Torpe mi lengua en vano os interroga.
Mas en mudez interminable, estrellas:
con vosotras mi espíritu dialoga.

Ah! cómo envidio en estas noches bellas
a la luna que boga, y boga y boga,
como un gran cisne en pos de vuestras huellas:


sábado, 20 de agosto de 2016

Casa de Julio Flórez.

Usiacuri, departamento del Atlántico en Colombia.


Julio Flórez ( Chiquinquirá, 1867 - Usiacuri, 1923)
Julio Flórez vivió desde 1910 a 1923 en Usuacuri Atlántico,
 de sus viajes en barco a vapor por el río Magdalena salieron: A bordo del Barranquilla,
Tempestad en el Magdalena y Estrellas.


Tempestad en el Magdalena

Esta noche a soltado sus jaurías
el huracán. La selva cruje , el trueno
revienta en roncas salvas; las sombrías
ondas arrastran árboles y cieno.

Desgarrando la trágica negrura
que encrespona la bóveda celeste,
el sangriento relámpago empurpura
la majestad del panorama agreste.

La lluvia en cataratas se desploma;
del virgen monte asciende intenso aroma
de resinas, de tierra y de hojarasca.

Y entre la vasta orquestación del ruido,
retumba en las tinieblas el rugido
de un tigre, como un reto a la borrasca.






viernes, 19 de agosto de 2016

Julio Florez

A bordo del "Barranquilla"

El oro de la tarde se diluye
en la plata del río; cruza un ave
el ámbar vesperal, da un grito y huye ...
¡De qué? ¡De quién? ¡A dónde va?¡Quién sabe!

Cruje el barco. Refulge la candela
del sol sobre el verdor del monte bravo;
y el ave vuela, y vuela y vuela
hasta perderse de mi vista al cabo.

Y pensar que aquella ave en fuga loca,
tal vez dejando en apartada roca
su nido, huyó tras mentirosa huella.

Pienso en mi que doliente y aturdido,
me voy huyendo como el ave aquella,
dejando sólo en mi montaña el nido.

jueves, 18 de agosto de 2016

Silvio Villegas

La canción del caminante

El amor puede llegar a ser por sí mismo un sentimiento negativo.
Ninguna pasión necesita como esta un ritmo, una pausa, cierta sensatez, porque sino el paraíso se convierte en un infierno. Aquí se trata de la coexistencia de lo infinito con lo finito, del cosmos con nuestro propio ser.
(fragmento de La Canción del caminante) 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Eduardo Carranza

SOLEDAD

Ay tigre, tigre mío
fiera insomne que muerde mis entrañas,
ay amor mío:
ojos de fiebre y vino
sorbiéndome, quemándome la sangre:
Déjame en paz ¡en paz!
¡Soledad, tigre mío!