martes, 13 de septiembre de 2016

Eduardo Galeano y la Paz.


Sobre la guerra y la paz.

En el Rey Lear, Shakespiare había escrito que en este mundo
los locos conducen a los ciegos y cuatro siglos después
los amos del mundo son locos enamorados de la muerte
que han convertido al mundo en un lugar
donde cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable
10 niños y cada minuto se gastan 3 millones de dolares en la industria militar.
 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Bertrand Russell y la Paz.

Tomado del libro:  La conquista de la felicidad.


Es una necesidad vital de nuestra civilización descubrir un sistema
que evite las guerras; pero no hay posibilidad
de que tal sistema sea, mientras los hombres sean tan desgraciados que el exterminio mutuo
les parezca menos horrendo que soportar constantemente la luz del día.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva IV

Horas en la selva. 

Parte IV

Un largo hacinamiento de cenizas
cubre el cielo oriental; es como una
capa de plomo: ráfagas rojizas
bórranse en el azul. Viene la luna.

El blancor sonrosado de sus huellas
préndese a los picachos de las cumbres
y hay una vasta floración de estrellas
naufragando en los oros de sus lumbres.

Muy arriba, en el monte, ladra un perro;
retumba el mar abajo, muy abajo,
mientras la luna en célico derroche

alza su corvo alfanje sobre un cerro
y cortar al asomar, de un solo tajo,
la cetrina melena de la noche.




martes, 30 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva. III

Horas en la selva.

Parte III

Es la tarde: vestida está de gala;
en su manto de púrpura se embosa,
y por el éter prístino resbala
como una reina en su triunfal carroza.

Maga de los colores, a su paso
tornasola y argenta la llanura;
abre pozos de sangre en el ocaso
y alza incendios de oro en la espesura.

Y en tanto que del lívido horizonte
llega el eco letal de una campana
que enuncia la oración, hay en el monte

un estremecimiento, es que desgrana
sus notas un cantar: es el sinsonte
que está diciendo al sol ¡hasta mañana!


lunes, 29 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva II

Horas en la selva.

Parte II

Reverberea el calor; el sol abrasa
a través del azul. Arde la tierra;
ni ave ni nube por el cielo pasa;
ni insecto ni aura por los campos yerra.

Un olor penetrante a resinas
cubre la selva en invisibles ondas,
y suben de breñales y colinas
los revueltos efluvios de las frondas.

Y mientras en trémula maraña
las fieras se persiguen y se ayuntan,
se oye en el corazón de la montaña:

el eterno glo-glo de alguna fuente,
el chas chas de las hojas que se juntan
y el cantar de la tórtola doliente.




sábado, 27 de agosto de 2016

Julio Florez y la selva.

Horas en la selva

Parte I

Con su clámide eterna de verdura
surge en la nebulosa lontananza
henchida de silencio la llanura
como una melancólica esperanza.

Triunfa el sol en el cielo. Hay un derroche
de júbilo en la gran naturaleza.
Dejó a su paso la enjoyada noche
un temblor diamantino en la maleza.

Canta un turpial. La selva entumecida
incienza y se reanima hacia el inerte
tronco entre su corteza carcomida.

¡Ay, quién pudiera contrariar su suerte!
¡Ser flor y perfumar toda la vida;
ser pájaro y trinar hasta la muerte!




miércoles, 24 de agosto de 2016

Julio en Usiacurí

En Usiacurí

Un inmenso arenal:dunas desiertas
álzanse allí, sinuosas a millares;
lo árboles sin nidos, sin cantares
con las hojas raquíticas y yertas.

Sólo las golondrinas sus alertas
dan al marcharse a sus antiguos lares,
lejos del sitio aquél, donde los mares
dejaron al azar sus conchas muertas.

Las brisas al pasar, su soplo débil
dan a una flor pequeña y delicada
que al suelo inclina su corola débil

y que suelo llamar " la flor de muerto" 
que se parece a ti, niña dorada,
flor de mi triste corazón desierto!