La poesía de Gloria Ogonoga Pelaez.
Helga.
Gloria Ogonaga Peláez
Nacida en Santiago de Cali, escribe bajo el seudonimo de "Helga"
Aquí encontraras poesía, cuentos y novelas, fruto de la existencia en un paraíso lleno de contrastes.
Gloria Ogonaga Peláez
Nacida en Santiago de Cali, escribe bajo el seudonimo de "Helga"
Mientras leía la edición 225 de la revista El Malpensante, me encontre con este artículo de Santiago Wills sobre "El sabor hogareño de las mentiras" inmediatamente me llegó a la memoria el trabajo de Louis Althusser, cuando habla de los "Aparatos ideológicos del estado"en su septimo punto referente a la información; prensa, radio, televisión y sobre todo redes sociales, estan siendo utilizadas y consecuencia de ello, la realidad misma pareciera estar oculta por una oscuridad intransitable. Las audiencias aceptan, sin mas, verdades a medias, mentiras, hechos alternativos y noticias falsas que permiten a politicos, empresarios y figuras públicas, doblar el mundo a su antojo. Y el periodismo, ese faro que supuestamente deberia encaminarnos hacia la verdad,preve la difusión de mentiras y funguír como cuarto poder de la democracia, parece ser incapaz de mostarnos cualquier tipo de camino,
Si la percepción de nuestras condiciones reales de existencia estan siendo forjadas con mentiras, entonces la ideologia de una gran mayoria de personas será un "producto"de facil manipulación.
Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.
Te juré no escribirte; por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.
Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.
No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz de arcángel y una boca de animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.
Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas como inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.
Helcías Martán Góngora
Poeta del mar
PASTORAL NEGRA.